VESPAS DE GUADALAJARA EUROPEAN TOUR 93
Otro verano más se presentaba ante mí y aún no tenía ni puñetera idea de donde iba a ir de vacaciones. Lo único que tenía claro era que por motivos, como no, laborales, Aurora no podría acompañarnos a mí y a mi Vespa.
Una tarde llegó hacia mi barra el jovencísimo Javi, un por aquel entonces novel vespero, contándome que había leído en una revista especializada en scooterismo que se iba a celebrar un meeting o reunión de scooters en Holanda, al cual le encantaría ir, aunque no tenía dinero y tal y pascual. No tardé ni medio segundo en buscar una solución: “Javi, vámonos a Holanda y del «jardín» no te preocupes. Yo te lo dejo y tú me lo devuelves poniendo calimochos”. Así fue como desde esa tarde para no perder más tiempo empezamos a preparar nuestro tour por Europa.

Parche conmemorativo del ‘meetin’ scooterista de Borkulo
Los primeros días los disfruté con Aurora en una mini gira vasca para desde allí partir con Javi hacia París. Paris…que bien suena. Dos chavales de Guadalajara con sus vespas dando vueltas por la maravillosa «ciudad de la luz». La emoción me envuelve cada vez que me acuerdo de nuestra llegada a la oficina de turismo situada en la mítica estación de Austerlich. Fueron varios los días que disfrutamos de esta increíble ciudad. Uno de ellos, al ir a recoger nuestras vespas aparcadas en la zona de bares de Bastilla, vimos a un grupo de jóvenes rodeándolas. «Ya verás… aquí hay movida»…me dijo mi compañero. Afortunadamente nada más lejos de la realidad. Éstos eran un grupo de scooteristas e hinchas del P.S.G. Llevaban un buen rato esperándonos para conocernos y darnos un garbeo por Paris. Ni que decir tiene que fue una noche estupenda.

Que bien le sienta a la torre Efiell mi vespa
Aparte de hacer las visitas de rigor también nos colamos en Rolland Garros, en donde vimos grabado el nombre de Sergi Bruguera y, cómo no, también saltamos para contemplar el legendario Parque de Los Príncipes, testigo tan solo unas semanas antes de la eliminación europea del Madrid.
La casualidad hizo que nuestro penúltimo día en Paris coincidiera con el final del tercer Tour de Francia de Indurain, por lo que los Campos Elíseos recibirían al navarro como campeón y nosotros, por supuesto, no podíamos faltar a la cita. El espectáculo de este evento, culmen de todo un pueblo francés que ama al ciclismo y a su Tour de manera exagerada, es el contemplar cómo, dos horas antes de que hagan su aparición por este monumental boulevard los ciclistas, una impresionante caravana publicitaria se pasea regalándonos un baile de colorido y de esculturales azafatas a todos los presentes.
Al acabar la carrera era un secreto a voces entre todos los españoles que por ahí pululaban la fiesta que en la embajada el diplomático titular ofrecía a todos sus paisanos en honor al ciclista navarro. ¡Joder!… ya era hora de poder tener un exceso de aguas de cebada en un país donde ni mucho menos te la regalan. Nosotros fuimos invitados a la farra por el mismísimo embajador, el cual nos cruzamos por la calle todo el exultante de alegría: ¡Pues, ala, venga, no se preocupe que para allí que vamos ¡
Como era una fiesta de españoles pues ya os podéis imaginar: de lo que no cuesta se llena la cesta. Así que allí, en la puerta, había una multitud de gente casi a hostias para entrar. Una vez dentro el caos se apoderó de aquel patio de la embajada española. La gente, sin ningún pudor, se abalanzó sobre las barras de chapa montadas para la ocasión repletas de jamón, tortilla, chorizo…y demás viandas típicas de un ágape o vino español. Hablando de vino, los camareros -galios ellos- no daban a vasto a servir la riquísima cerveza que salía de los dos grifos. Una vez acabada la misma, los más sediciosos del grupo decidimos pedir ¡Más, más, más cerveza!… a la vez que golpeábamos en las barras. Para evitar el escándalo no les quedó más remedio que ir a por más barriles y pincharlos. Los camareros seguro que pensarían que sí, que era verdad eso que se decía de que Europa acababa en los Pirineos. A la hora de las presentaciones y agradecimientos el navarro, parco en palabras, cedió el micrófono a Perico Delgado, que se lio a cascar y cascar mientras el personal, encandilado por la verborrea del segoviano, no paraba de jalearle. Parecía que era él quien había ganado el Tour.
Abandonamos París y pusimos la brújula rumbo a Bruselas. ¡Su puta madre, la que nos cayó encima!… Llovía a embalses de Entre peñas. Al llegar a la capital belga lo primero que vi fue una pintada de “Vota PSOE”. ¡Joder, qué cutre!
Allí en la capital de Europa, como no, una visita al tristemente célebre estadio de Heysel, donde el Atlético de Madrid perdió la llamada final de la «casi copa de Europa», nueve años antes de que los salvajes ingleses, que ni tan siquiera eran del Liverpool provocasen aquella tragedia de la que tanto se ha escrito.

Mas o menos desde aquí nos jodió la «casi» el Scharzenbeck de los cojones
Como tampoco pintábamos mucho en aquella ciudad gris, esperamos a que se nos secara la ropa y nos largamos camino del meeting scooterista de Borkulo.
¡Qué país más curioso Holanda!. Cuando vas por sus carreteras te da la sensación de que estás en un Belén, con sus ríos y canales de orillas y aguas a ras de suelo, como si fueran de papel Albal, todo ello muy, pero que muy llanito. Vamos, para que os hagáis una idea parecía la jodida Mancha pero en verde y nublado. Flipando y divagando con estas ralladuras de coco orográficas arribamos a Borculo donde cientos de scooters de todos los tamaños y formas estaban aparcadas en el camping habilitado para la concentración. Lo que más nos llamó la atención eran unas vespas con unos remolques enganchados que pensamos serían para el equipaje. Sí, sí, para el equipaje… ¡Iban petados hasta los bordes de latas de cervezas!

Los guiris llevaban los remolques «petaos» de cerveza
¡Que tíos!.. Ya empezaban a liarse desde por la mañana, sin importarles que no estuvieran frías. ¡Joder los guiris… cómo se mazaban!… Hicimos buenas migas con unos galeses más pecosos que la camiseta del premio de la montaña de Virenque en el Tour. ¡Que tíos más majos!… Lo que no entendíamos era como podían llegar a las fiestas de por la noche a bailar con el ritmo que llevaban de sople y sin echarse la siesta. Nos lo pasamos teta, yéndonos de allí todo orgulloso, con el trofeo al Scooter Club más lejano.

Con Richard Virenque. Se hace raro no verle con el Maillot de lunares
Al llegar a Ámsterdam, lo típico: El barrio rojo, los Coffe shops y la obligada visita al museo de la Heineken, donde abusamos de la generosidad de dicha multinacional y nos pusimos tuzos de birra, queso y jamón por la patilla. Manjares servidos por un camarero de Tánger, el cual nos atendió amablemente sirviéndonos estas viandas hasta la saciedad.

Javi y yo llegando a la ‘Disneyworld’ del sexo y el hachís
Quiso la casualidad que nuestra estancia en la ciudad de los canales coincidiera con un bolo de verano: Nada menos que el Barcelona jugaba contra el equipo local, el Ajax. Javi, al no ser muy aficionado al deporte rey, no quiso acompañarme al vetusto estadio olímpico. Ya en sus taquillas me hice con una localidad de la grada ultra holandesa que no paro de bufar y meterse con Romario que estrenaba su camiseta blaugrana después de su periplo en el PSV. El partido se les puso enseguida de cara a los locales, con dos goles muy tempraneros, mientras los ultras dale que te pego metiéndose con el brasileño y llamándole no sé qué. Cosas del fútbol, se les quedo la cara echa un Picasso cuando el Barça les vacunó cinco goles, cinco, y nada menos que cuatro de ellos del genial jugador carioca. ¡Vaya maquina el tío este!..


El fondo del vetusto estadio olímpico de Ámsterdam
Al acabar el partido, mi socio y yo, fuimos a buscar a dos colegas de Guadalajara –Whoper y Octavio- con los que habíamos quedado antes de salir de casa. ¡La leche que le han dao!… No veas si dimos vueltas por culpa del lugar de la cita, un tal «Bull Dog Café» que no era uno, sino tropecientos mil repartidos por todo Ámsterdam. Al final los encontramos y como suele ser habitual en estas ocasiones, no precisamente en un café de estos con tan horrible nombre canino.
Estábamos repostando nuestras gargantas ávidas de cervezas en un solitario tugurio, servidas por una agradable camarera, la que, por cierto, celebraba su cumpleaños y a la que además tuvimos la suerte de caer en gracia, sobre todo Javi. De repente, Octavio se percató de la entrada al garito de los jugadores del Barça. Laudrup y Stoitchkov se sentaron a nuestro lado, en la barra. El búlgaro no hacía más que fumar, beber tubos de cerveza y vacilar groseramente a la camarera, a la cual le traía al pairo que fuese futbolista o el mismísimo Papa de Roma. «¡Que tío más pesao! nos decía. Yo, ignorando al búlgaro me acerqué a Laudrup y le pedí amablemente que se hiciese una foto conmigo. En el preciso instante que Javi fue a disparar, el jodido Fistro Stoitchkov de los cojones se cruzó desde la banqueta para joderme la foto, «el muy chusma». No le metí un galletón porque eran más. Aún hoy me pregunto si algún compañero hubiera salido a defenderle. Me hice fotos con los ex atléticos: Salinas, Juan Carlos y el mismísimo Eusebio Sacristán, motor de aquel equipo de ensueño hasta la explosión del no menos genial Pep Guardiola. Mientras tanto Romario, solo, a su bola, baila que te baila y bebiendo una tras otra botella de agua. Nos despedimos de la camarera muy a su pesar y la dejamos aguantando las soeces del puñetero Fistro.

Con Juan Carlos y Eusebio, dos ex atléticos.

El jodido Stoitchov poniéndose delante de Laudrup para joderme la foto
Dejamos la ciudad de las flores y seguimos nuestro periplo por Utrecht, Amberes, Brujas para llegar al canal de la Mancha, cruzarlo y plantarnos en la Pérfida Albión. Allí estábamos con nuestras vespas, matrícula de Guadalajara, circulando por la izquierda de esas carreteras al «verres».

Lo más bonito de la foto: La matrícula de Guadalajara
Visita a Londres, Oxford, otra concentración scooterista en Margate, una parada en Poole a conocer mis ancestros y ¡Ala!… a coger el ferry para Santander.

En Margate haciendo buenas migas con la autoridad competente por si las moscas.

Al llegar al puerto de Portsmuth doble chasco: Llamada a Caco -que se había quedado en el bar- el cual me contó que lo había tenido que cerrar debido a la rotura de una tubería que estaba empantanando la tienda de abajo. ¡La leche que parió al Panete de los cojones!… si lo sé no llamo. ¡Pobre Caco!… siempre que se quedaba en el bar se comía algún marrón. Por si fuera poco, tendríamos que esperar nada menos que tres días para que saliera el siguiente ferry a Santander. Ni hablar del peluquín que los fondos ya empezaban a tocar ídem. Volvimos a Poole para, desde la ciudad tocaya mía, embarcar hacia la Bretaña francesa.

No me lo podía creer había llegado con mi vespa a mi ciudad tocaya
Nuestra idea era atravesar la Galia en dos jornadas, pero quiso la casualidad que, en vez de adelantar el reloj, lo atrasáramos al llegar al continente. Así fuimos tirando kilómetros y kilómetros sin parar al creer que era pronto. «¡Joder!»… nos decíamos…»vaya caña llevamos… parece que nos hemos comido un par de Centraminas». Así hasta la aduana, donde ya mosqueados por la falta de luz, el aduanero nos hizo ver el feliz error. ¡Joder!…parecía increíble: Por la mañana dejábamos el barco y ya estábamos en el Vasco.

El día de la inauguración de Anoeta
La llegada a Rentería no pudo ser más terrorífica… ¡La madre que lo parió!… Paramos en un semáforo detrás de una camioneta de la Hertziana cuando de repente de unos pisos salieron dos chavales con la cara cubierta y, corriendo, estamparon un par de cócteles molotov contra el furgón policial. ¡La hostia… qué miedo!… cómo nos temblaban las piernas. Menos mal que no nos pusimos al lado de la lechera que si no salimos más quemados que una falla valenciana el día de San José. Un mes por el «Bárbaro» sin ningún percance y… ¡joder… es llegar a casa y casi nos fríen!. Después de la zupa de kilómetros que nos habíamos metido nos quedamos más blancos que la puta camiseta del Butragueño de los cojones.
Donosti nos vino a huevo. Allí quedamos con mi hermano Nacho y disfrutamos de la inauguración de Anoeta, estadio que sustituía al vetusto Atocha, al cual siempre me gustaba visitar cada vez que iba a la Bella Easo, emocionándome una y otra vez al preguntarme: ¿Cómo un equipo con este campo pudo haber ganado dos ligas?… ¡Qué bonito es el fútbol!…


Atocha y Wembley, dos estadios tan distintos y tan míticos a la vez.

Articulo de «El Decano de Guadalajara», escrito por Rafael del Pardo Ruza.
Ya de vuelta a Guadalajara tenía claro que debía coger el toro por los cuernos y aprovechando el desaguisado fontaneríl, me lie la manta a la cabeza y decidí hacer una reforma total en el bar, que ya iba siendo hora.
«Velasco, dormilón, fontanería y calefacción» me saneó todas las tuberías del bar y cambió los servicios cutres que databan de 1973… ¡Casi ná!… El «tío Basilio» se encargaría de cambiarme la vieja barra de madera por una de ladrillo, además de rodear a los sanitarios de Vélasquete de unos tigres dignos de un hotel de cinco estrellas. ¡Que tío más apañado este Basilio!…y por cierto, el primer delegado con corbata y todo del Torpedo de Los Molinos. Mientras tanto, entre Luismi y el «tío Luky», músicos de la modesta pero más que digna movida musical de los 80’s y 90’s en Guadalajara, me pintaban el techo de «Los Molinos» con los colores rojiblancos. ¡No veas lo chulo que quedó!

Miguel cambió la cara de los servicios del bar y Basilio me hizo la obra, además de cambiarme la barra

Luismi, «El tío Luki» y los hermanos Escarpa: Chuchete y Chinai… «Los Futuros Clásicos»
Estábamos manos a la obra cuando mi gran amigo Fernando llegó al bar a darnos la buena noticia del verano: ¡Iba a ser padre!… Como nos alegramos los cinco, para después seguir currando. Fue el feliz epílogo a un verano lleno de emociones, verano que dio paso a una no menos emocionante temporada 93-94.

Foto de familia en la boda de «Ferni». Basilio, el primero a la derecha con barba.
Próximo capítulo: 21 (EXTRA I, II, III ) VESPAS DE GUADALAJARA EUROPEAN´S TOUR. POR JAVI SCOOTERIST FACTORY. Pincha abajo si quieres leerlo.
21 ( EXTRA I, II, III ) VESPAS DE GUADALAJARA EUROPEAN´S TOUR. POR JAVI SCOOTERIST FACTORY
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