29- ADEMÁS DE FÚTBOL EXISTE EL ROCK& ROLL
No solo de fútbol vive mi menda ya que, además de tan maravillosa afición, mi cavidad craneal que sirve de envoltura a mi cerebro también alberga, aunque parezca mentira, más inquietudes y una de ellas ha sido, desde que tengo uso de razón la música. El pasado otoño decidí de una vez por todas coger el toro por los cuernos y pasar a gozar de este arte de manera más activa, aunque para ello era consciente que debería burlar la vigilancia de Euterpe, musa que la protege en el Parnaso de las deidades y las artes de tipos como yo, sin ningún escrúpulo por masacrar tan bello arte.
Era el momento exacto. Teníamos local: las cochineras del badén de Marchamalo, ofrecidas por un tal Lucio a un precio razonable. El nombre era lo de menos, ya que era lo único que tenía claro desde hacía muchos años, cuando me hacía las pajas mentales sin grupo ni vainas que lo fundara, aunque el mismo si estaba fundado: Los Psicofármacos. Un homenaje a esos productos farmacológicos que fueron una especie de motor de identidad de parte de una generación de la que he tenido la suerte de pertenecer.
En la banda estaba Aurora (a la cual no me costó mucho convencer). Por lo tanto, contaría con la ventaja de que ella al contrario que yo, que tengo menos oído que un pulpo, cuenta con ese preciado don, con lo que le adjudiqué el puesto de guitarra. El bajo sería para ‘Canito’, antiguo rocker, ahora metido hasta las cejas en el mundo del scooterismo con su Lambreta. A decir verdad, lo que se dice bajista, sólo fue un día, aquel en que dejó el cacharro de cuatro cuerdas –por cierto, más grande que él- y no volvió más por el local. Tipo peculiar y divertido este Canito, trabajador de la Diputación y colega los fines de semana en la histórica Criolla, uno de los pubs del casco antiguo que nos ha criado. (Valga la redundancia)

Canito (con corbata) rodeado de Scooteristas en la boda de Manolón (sobre él)
El resto de la banda lo formaban parte del mítico ‘Pilón Etílico’: Raúl ‘el Membranas’ a la batería, apodo que nada tenía que ver con los parches de su flamante batería Yamaha de color azul, sino más bien con el tamaño de sus pabellones auditivos, tamaño que desgraciadamente era inversamente proporcional a su oído musical, no habiendo manera de que cogiera el ritmo a ninguno de los temas que intentamos componer. El organista del proyecto de grupo era el no menos peculiar Alberto ‘Hambergo’, un mod de la generación inmediatamente posterior a la mía, que ni tan siquiera llegó a enchufar su Farfisa, más viejo que Fraga. Con este cuadro, sumado al poco virtuosismo que mis cuerdas vocales me proporcionaban, no era de extrañar que el único que sabía de qué iba la vaina, Manolo ‘Derticia’, acabara hasta su reluciente coronilla, desistiendo de seguir poniendo a prueba su ya esquilmada paciencia, cerrando capítulo a la primera formación de los Psicofármacos.

Raúl, Manolo, Hambergo, Canito, Aurora y yo –la primera formación de los Psicofármacos-
De nuevo estaba solo con Aurora y la ilusión, o cabezonería, de sacar el grupo adelante. Liamos a Jaime para que tocase el bajo que Canito aún no había recogido. Pero nada, aquello tampoco funcionó a pesar de que en el tiempo que Manolo nos honró con su sapiencia musical pudimos sacar nada menos que tres temas, uno de ellos un hit en potencia: “El glotoncete Tomey”, un homenaje con mucha guasa a nuestro presidente de la Diputación, atípico político que se apunta a un bombardeo si hay por medio viandas y bebercios de los que dar cuenta.
Como fue nuestro primer tema genuinamente psicofármaco, no puedo resistir el placer de escribiros la letra:
Jueves, jueves, jueves santo Jesús ha invitado a todos a cenar
Es la hora del recuento son trece hay uno mas
No era Pedro no era Juan ni Mateo ni Tomas
A ver quién era el gorrón si tampoco es Andrés
Todos señalaban al glotoncete de Tomey
Estribillo (A ritmo de Guantanamera): Todos señalaban a al glotoncete Tomey
Es la boda de la infanta el banquete va a comenzar
Se han comido las langostas el cordero y el buey
No es el príncipe no es la reina haber quién era el glotón si tampoco es el rey.
Toda la realeza señalaba al glotoncete de Tomey.
(Estribillo)Todos señal……………
¡NOS VAMOS AL CUERNA!
Hay partido en la pocilga el cuerna está a reventar
En el palco está Mendoza el Tomey y lo demás
Se han bebido jotabeses la cerveza y el pacharán
Se han comido los bocatas de los ciento dieciséis
Todo el palco señalaba al glotoncete de Tomey.

Increíble pero cierto. Juntamos a dos protagonistas de los temas ‘Psicofármacos’: Tomey y Kiko
Después de tan calamitosos principios nos llegó como llovido del cielo un batería en condiciones. Este no era otro que Javi ‘Snow’, aquel que fuera capitán del equipo de fútbol sala del bar y también colega hostelero de la noche alcarreña, por lo que los horarios de los ensayos no suponían ningún problema. Así, poco a poco, con dos pares de oídos finos y otros dos zoquetes, nos plantamos en nuestro estreno en público el día de mi trigésimo cumpleaños, tras dar cuenta de las pertinentes morcillitas y pancetas. Sobra decir que Jaime, al más puro estilo Sid Vicius, tocó con el bajo desenchufado, siendo esta actuación unpluged la última de su cortísima carrera musical. Yo desde ese día tuve muy claro que debería suplir mi falta de talento vocal con mis limitadas dotes de showman adquiridas en mis actuaciones de mago Roolers.
La cuarta y definitiva pata de la mesa no tardaría en llegar: Cesar(tira Ciru, tira),el anteriormente mencionado cierre del Torpedo de Los Molinos, ferroviario de profesión y por lo que tampoco tenía problemas de horarios para ensayar. El colofón al redondeo de los componentes del grupo fue el cambio a los locales de detrás del puti de la curva, `’el San Pauli’, donde los domingos por las noches nos pasamos horas sacando un puñado de canciones y vaciando la nevera de botellines. César a la guitarra, Aurora al bajo, Javi a la batería y yo berreando al micrófono, rodeados de cuatro paredes cubiertas de corcho blanco tapizado con los colores del Barça –Javi y César- y del Atlético de Madrid –Aurora y yo-.

Javi ‘Snows’ cogió la batería del grupo. ( Sin duda el alma musical del grupo)

Cesar ‘Ciru’ la guitarra (compositor junto Chema de los temas)

Aurora al bajo. ( Si Javi era el alma ella era el soul del grupo)

Chema cantante. (Con ‘piri haciendo entrada al escenario del Crisis, en vespa)


«Los Psicofármacos»
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