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CINCO FINALES Y UNA LIGA (Capitulo 9) JAVI CLEMENTE Y MAS BATALLITAS DE BAR

JAVI CLEMENTE Y MAS BATALLITAS

La temporada o tercer proyecto del Atlético de Gil estaba capitaneado nada menos que por el mejor entrenador patrio posible: El mismísimo Javier Clemente que, pese a haber caído a las primeras de cambio en UEFA contra  la Florentina, fue logrando una temporada más que decente, llegando a alcanzar el liderato en un par de ocasiones y acabando la primera vuelta tercero tan sólo por detrás, cómo no, del Barcelona y de la jodida Quinta del Buitre en lo que sería la última de sus cansinas cinco ligas.

Lo más increíble llegó a finales de Febrero a tan sólo dos meses de la conclusión del campeonato, cuando, a pesar de ir segundos y después de perder en el Sádar 2-1, «El rubio de Baracaldo» fue puesto de patitas en la calle: “¡Yo no quiero un equipo segundón!”, declaró el constructor lumbreras que regía los destinos del equipo. Al final de la liga fuimos cuartones, dirigidos por un histórico del Atlético, Joaquín Peiró, que dejó vendido a su equipo, el Figueres, a mitad de temporada para entrenar al Atleti de sus amores. No sabía dónde se metía, el pobre. Pero salir sí que lo supo enseguida ya que no empezó ni la siguiente temporada y fue cesado, también sorprendentemente, en pretemporada. Ver para creer.

La liga iba transcurriendo a la par que el 89 acababa y al llegar el 22 de diciembre… ¡Bingo!… Cumplí un año de hostelero organizando, cómo no, por todo lo alto una fiesta de aniversario. Evento que he seguido celebrando todos estos años y que da el pistoletazo de salida a las fiestas navideñas de mi clientela. Aunque muchos hubieran apostado que no llegaría ni al año, a día de hoy, llevo unas cuantas fiestas de aniversario a mis espaldas.

Las fiestas de aniversario son una tradición muy esperada por la clientela. Con corbata Andrés, diseñador de alguno de sus carteles

       La de arena fue la fiesta del tercer aniversario en la cual, aparte de romperse un cristal, por culpa de una fuga de agua el bar se me empezó a inundar a última hora, teniéndonos que quedar Aurora y yo toda la noche achicando agua, con la calefacción rota y con una temperatura propia de la meseta castellana en el mes de diciembre. Parecíamos dos marineros en cubierta evitando el hundimiento del barco de Pescanova en las gélidas aguas de Terranova, eso sí, con pocas ganas de cantar: «Lo bueno sabe bien» (*)

Cuando Andrés Gallego hizo este cartel, que poco podía Imaginarse lo mal que acabaría para mí la fiesta

     A medida que la liga era testigo de mi más absoluta ausencia de fútbol en vivo, fui matando el gusanillo con un esplendoroso campeonato de fútbol sala al que se apuntaron nada menos que 12 equipos salidos de la clientela del bar. Equipos como el Real Kalavera, Malandrines, El Pilón Etílico, Atlético de Vespa, todos luchando por un premio sugerente: Un barril de cerveza. Era el torneo «La hora de la verdad».  La lástima fue que esa hora jamás llegó, ya que el torneo tuvo que suspenderse al final ante las amenazas de graves lesiones que profirieron unos finalistas contra otros, por lo que sabiamente y unilateralmente decidí acabar con todo. Si no hay fiesta se acaba el fútbol. Así el barril nos lo bebimos entre todos y en paz.

Teníamos nuestro patronato de apuestas mutuas benéficas

La temporada acabó con escándalo arbitral en el Calderón, cómo no, ante el Real Madrid. Un Calderón que vio alucinado como Fernando Hierro lanzaba una falta, que no fue tal, en el minuto 90 mientras el equipo local colocaba la barrera sin que nadie, ni siquiera el jugador madridista de las orejas grandes, oyese el inexistente pitido arbitral, dejando el partido en un definitivo 3-3. A juzgar  por la clasificación, el punto ese no significaba nada ya que quedamos cuartos a doce puntos de ellos, pero a efectos históricos hubiéramos podido decir con orgullo que la última vez que la gloriosa quinta del Buitre (gloriosa a nivel doméstico porque en Europa, como ya comenté, nastic de plastic) había sucumbido en el Calderón dando comienzo al final de una época tan nefasta como aburrida para el fútbol español.

De la mano de Clemente aquella temporada llegó Patxi Ferreira. (Con Panas, Fernando y yo)       

        

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CINCO FINALES Y UNA LIGA (Capítulo10) MUNDIAL ITALIA 90

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